La Campaña de pesca de la anchoa del Cantábrico se desarrolla desde el mes de abril hasta finales del mes de junio. Esta pesca tienen lugar en un mar abierto, bravo y rico en alimento, donde los «arrantzales» se dedican exclusivamente a esta pesca durante el período.

La captura de este bocado tan delicioso se remonta a mediados del siglo XIX, cuando miles de italianos se acercan a la costa cántabra y vasca para adquirir estos productos, almacenarlos y conservarlos. Empezando así una nueva era para las localidades pesqueras del mar Cántabro. Comienzan a abrirse naves industriales y la mujer entra en el mundo laboral como procesadora del pescado que, en salazón, se embarcaba después rumbo a Italia. De ahí se ha aprendido y aplicado la técnica de la anchoa en salazón, un pescado poco valorado en aquel entonces, pero con una alta demanda del producto que modificó la actividad de la flota pesquera:  las traineras se olvidaron de la sardina y se entregaron a la pesca del boquerón, según explica el investigador Luis Javier Escudero Domínguez en su Historia de los salazoneros italianos en Cantabria.

A día de hoy, los productores de anchoas aseguran que la explotación de esta especie es totalmente sostenible. Nuestros arrantzales capturan únicamente el pescado que se encuentre en la superficie del mar sin dañar el fondo marino ni perjudicar a otras especies marinas.

Para degustar este pescado proponemos una receta, ¿qué os parece si homenajeamos a Italia y a nuestro mar Cántabro?

Los ingredientes que necesitas: